INSTRUCCIONES DE
GABRIEL A DANIEL 9
nios, y el estatuto que les había dado. Jehová Dios nuestro, tú
les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, Y vengador de
sus obras. Ensalzad a Jehová nuestro Dios, Y encorvaos al monte de
su santidad; Porque Jehová nuestro Dios es santo. [Salmo 99]
27. Inclinemos nuestras cabezas. Verdaderamente, Señor, estas
palabras son escritas por Tu siervo David en un Salmo a Ti. Tú que
moras entre querubines, Tú eres Santo, y Tu Monte santo.
Acerquémonos con nuestros corazones rociados con la Sangre del
Señor Jesús, con una conciencia pura y con fe y seguridad que
estamos viniendo a la presencia de nuestro Dios. Permite que toda la
audiencia en esta mañana sea reverente. Abre nuestros oídos del
entendimiento. Háblanos en sabiduría para que podamos saber cómo
debemos comportarnos en estos días y en Tu presencia.
28. Pediríamos a Ti, nuestro Dios, revelarnos estas cosas
secretas que han sido ocultadas todos estos años, mientras que
estamos acercándonos a una de las más sinceras y solemnes
palabras. Tú hablaste de eso cuando Tú estuviste aquí en la
Tierra, y dijiste: “El que lee, entienda.” Así nosotros lo más
agradablemente venimos a Ti, Señor, y buscamos Tu sabiduría, no
sabiendo qué decir. Tengo en orden aquí algunas Escrituras, y
solemnemente y enteramente dependiendo de Ti por las respuestas,
para ningún otro propósito, sino que podamos saber la hora en que
estamos viviendo, que podamos estar preparados por las grandes cosas
que están por delante. ¿Nos lo concederás para nosotros, Señor?
En el Nombre de Él, quién nos enseñó todo, que oraríamos así
[La congregación se une para orar la oración del Señor.
–Traductor]:Padre nuestro que estás en los cielos, santificado
sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Sea hecha Tu voluntad, como en el
Cielo, así también en la Tierra. Dános hoy nuestro pan cotidiano.
Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros
deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal:
porque tuyo