LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO 7
la operación del Espíritu Santo. Eso quiere decir que este libro no puede ser revelado a nadie más que a un pueblo especial. Será una clase de gente con percepción profética. Necesitará la habilidad para oír de Dios. Necesitará instrucción sobrenatural, y no ser solamente un estudiante comparando versículo con versículo, aunque eso está bien. Pero un misterio requiere la revelación del Espíritu o nunca será claro. ¡Cómo necesitamos oír de Dios, y abrir nuestros corazones, y llegar a estar rendidos al Espíritu para oír y entender!
16. Como ya he dicho, este libro (Apocalipsis) es la consumación de las Escrituras. Hasta está colocado correctamente en el canon de las Escrituras —al final. Ahora usted puede entender por qué es que dice que todo aquel que lo lee o aun lo oye, es bienaventurado. Es la revelación de Dios lo que le dará a usted la autoridad sobre el diablo. Y usted puede ver por qué es que aquellos que agreguen o quiten de ella, serán condenados. Tendrá que ser así, porque ¿quién puede agregar o quitar de la revelación perfecta de Dios y vencer al enemigo? Así es de sencillo. No hay ningún poder tan prevaleciente como la revelación de la Palabra. ¿Ven? En el versículo 3, una bendición es prometida para aquellos que prestan atención especial a este libro. Yo pienso que eso se refiere a la costumbre en el Antiguo Testamento de los sacerdotes que leían la Palabra a la congregación en la mañana. ¿Ven? Muchos no podían leer, y los sacerdotes tenían que leerles la Palabra. Solamente leyéndoles la Palabra, y la bendición estaba allí. No había diferencia si fuese leída u oída.
17. Porque el tiempo está cerca. Realmente el tiempo no estaba cerca. En la sabiduría y la economía de Dios, esta revelación tan tremenda (aunque Dios lo conocía enteramente) no podía ser manifestada hasta entonces. Así que inmediatamente aprendemos una regla: la revelación de Dios para cada edad solamente puede venir en esa edad, y en un tiempo preciso. Fíjense en la historia de Israel. La revelación de Dios a Moisés vino en un determinado momento de la historia; y aún más determinadamente, vino cuando el pueblo clamaba a Dios. Jesús mismo vino en el cumplimiento del tiempo, siendo Él la Revelación completa de la Deidad. Y en esta edad (de Laodicea), la revelación de Dios vendrá a su debido tiempo. No se atrasará, ni tampoco se adelantará. Piense en esto y obsérvelo bien, porque hoy estamos en el tiempo del fin.