LOS SIETE SELLOS 10
vida he robado, pero he empleado tan mal Su tiempo que de esa manera le he robado, y tambiĂ©n he hecho cosas que no debĂa haber hecho, y en esta mañana estoy agradecido a Dios que me ha perdonado mis pecados.
32. Ahora deseo leer en el primer libro de CrĂłnicas, capĂtulo 17, y hablar por unos momentos sobre la dedicaciĂłn, luego orar y entrar al mensaje.
Y aconteciĂł que morando David en su casa, dijo David al profeta Nathán: He aquĂ yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. Y Nathán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazĂłn, porque Dios es contigo. En aquella misma noche fue palabra de Dios a Nathán, diciendo: Ve y di a David mi siervo: AsĂ ha dicho Jehová: TĂş no me edificarás casa en que habite: Porque no he habitado en casa alguna desde el dĂa que saquĂ© a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. En todo cuanto anduve con todo Israel ÂżhablĂ© una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandĂ© que apacentasen mi pueblo, para decirles: Por quĂ© no me edificáis una casa de cedro?Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: AsĂ dijo Jehová de los ejĂ©rcitos: Yo te tomĂ© de la majada, de detrás del ganado, para que fueses prĂncipe sobre mi pueblo Israel; Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y he talado a todos tus enemigos de delante de ti, y hete hecho grande nombre, como el nombre de los grandes que son en la tierra.
1 CrĂłnicas 17:1-8
33. Quisiera decir aquĂ que David vio la misma cosa que vimos nosotros. David dijo: “No es justo que ustedes me hayan edificado una casa de cedro, y el arca del pacto de mi Dios todavĂa está tras cortinas.” Estas cortinas eran pieles de animales que habĂan sido tejidas. Él dijo: “No es correcto que yo tenga una casa fina, y el arca del pacto de mi Dios permanezca en una tienda.” Entonces Dios puso sobre su corazĂłn el edificar un tabernáculo; pero David aunque era un hombre de amor y consagraciĂłn a Dios, sin embargo, Ă©l habĂa derramado demasiada sangre. Ahora, David dijo estas cosas en presencia del profeta de aquella edad, quien era Nathán; y