📜 El Libro de Sellos - Pág 10
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LOS SIETE SELLOS 10 vida he robado, pero he empleado tan mal Su tiempo que de esa manera le he robado, y también he hecho cosas que no debía haber hecho, y en esta mañana estoy agradecido a Dios que me ha perdonado mis pecados. 32. Ahora deseo leer en el primer libro de Crónicas, capítulo 17, y hablar por unos momentos sobre la dedicación, luego orar y entrar al mensaje. Y aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Nathán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. Y Nathán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios es contigo. En aquella misma noche fue palabra de Dios a Nathán, diciendo: Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite: Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. En todo cuanto anduve con todo Israel ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen mi pueblo, para decirles: Por qué no me edificáis una casa de cedro?Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así dijo Jehová de los ejércitos: Yo te tomé de la majada, de detrás del ganado, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y he talado a todos tus enemigos de delante de ti, y hete hecho grande nombre, como el nombre de los grandes que son en la tierra. 1 Crónicas 17:1-8 33. Quisiera decir aquí que David vio la misma cosa que vimos nosotros. David dijo: “No es justo que ustedes me hayan edificado una casa de cedro, y el arca del pacto de mi Dios todavía está tras cortinas.” Estas cortinas eran pieles de animales que habían sido tejidas. Él dijo: “No es correcto que yo tenga una casa fina, y el arca del pacto de mi Dios permanezca en una tienda.” Entonces Dios puso sobre su corazón el edificar un tabernáculo; pero David aunque era un hombre de amor y consagración a Dios, sin embargo, él había derramado demasiada sangre. Ahora, David dijo estas cosas en presencia del profeta de aquella edad, quien era Nathán; y