LOS SIETE SELLOS 2
permanezca por mucho tiempo y que sea una casa completamente dedicada a Dios.
4. Este tabernáculo fue dedicado en el año 1933, pero pienso que sería muy en orden tener un pequeño culto de dedicación de nuevo. Y estamos especialmente agradecidos a las personas que con su amor y devoción a Cristo han hecho posible todo esto. Quiero agradecerles personalmente a todos ustedes por sus ofrendas y esfuerzos que han hecho para la reconstrucción de esta iglesia para Cristo. Estoy agradecido por la oportunidad de poder expresar estas palabras de agradecimiento y también de parte de la congregación a los fieles hermanos de la iglesia que han hechos sus esfuerzos y dedicado tiempo para esta construcción: el hermano Banks Wood, nuestro noble hermano, el hermano Roy Robertson, nuestro noble hermano, y muchos otros quienes sin egoísmo y con sencillez de corazón han pasado meses aquí en esta construcción cuidando que todo saliera bien. Y cuando entré, vi este púlpito, el tipo que siempre he anhelado toda mi vida; el hermano Wood sabía lo que a mí me gustaba; él nunca dijo que lo iba a hacer, pero ahora lo ha hecho. Y notando los detalles de la construcción me he dado cuenta que todo está hecho maravillosamente.
5. Ahora no hay palabras para expresar lo que siento, no hay manera de hacerlo. Pero Dios entiende estas cosas. Que cada uno tenga su recompensa por sus contribuciones y todo lo que han hecho para traer a cumplimiento lo que vemos hoy: un edificio, la casa del Señor.
6. Ahora quiero expresar esto: el edificio, tan hermoso tanto por dentro como por fuera, mi cuñado, Junior Weber, fue el albañil, y pienso que no pudo quedar mejor de lo que está. Es una obra perfecta. Otro hermano, que no conozco, instaló el sistema de sonido y usted puede oír cómo en este edificio aun con todo el techo tan bajo, no hay eco, yo me puedo parar donde quiera y el micrófono siempre capta la voz. Cada cuarto tiene su bocina con su propio control, para que puedan oír como quieran. Yo creo que fue la mano de Dios Todopoderoso que hizo todo esto.
7. Ahora, si nuestro Señor nos ha dado un edificio en el cual le hemos podido adorar por más de treinta años... Empezamos allá con un piso de barro y aserrín, y nos reuníamos alrededor de unos calentadores de carbón. Cuando el hermano Wood y los obreros renovaron el techo, hallaron que donde pasaba la chimenea del calentador, junto a las columnas, la madera se había encendido y se había quemado un pedazo como de setenta centímetros.