INSTRUCCIONES DE
GABRIEL A DANIEL 11
des de la Iglesia. Entonces Juan fue arrebatado en el capĂtulo 4
y 5, y le fue mostrado cosas que serĂan en los tiempos venideros.
Ahora, en el capĂtulo 6 Él baja a la Tierra de nuevo para ver
cosas tomando lugar, que serĂan desde el sexto capĂtulo, el primer
versĂculo, hasta el capĂtulo 19 y el versĂculo 21. AquĂ entran
los sellos, las plagas, los ayes, las langostas, la mujer en el sol
y el arrojamiento del dragĂłn bermejo, el sellamiento de los 144.000
y todas estas cosas.
35. Esta ha sido una semana de tremendo estudio. Ayer todo el dĂa
apenas me movĂ del cuarto, tratando de estudiar. Y esto es algo en
tiempo pasado –muchos de los antiguos aquĂ– que enseñé, y
dije: “Aquà pertenece a las Setenta Semanas de Daniel”, pero yo
no traté de entrarle para explicarlo; pero esta vez, por la gracia
de Dios, he tomado sobre mĂ mismo tratar de pedir gracia ante Dios
que yo pueda traerlo al pueblo. Y aquĂ estoy encontrando cosas que
yo no sé nada acerca de ellas. Y entonces yo…
36. He estado leyendo el libro del doctor Larkin, el libro del
doctor Smith, las notas del doctor Scofield, diferentes comentarios
de hombres en todo lugar, y todavĂa no puedo ponerlo junto para que
salgan correcto. ¿Ve? Asà esta semana estoy planeando… Estaba
visitando la biblioteca en Kentucky sobre alguna astronomĂa antigua
de los calendarios y tiempos, y recogiendo de las bibliotecas y
demás, asà todos los libros antiguos que puedo… y a – lo poco
que puedo hacer, y teniendo mi confianza solamente en Jesucristo que
me lo revelará, porque yo no quiero decir: “Yo sé esto, y yo sé
eso”. Él conoce mi corazón; Él está escuchándome; pero yo
quiero que eso pueda alumbrar a Su pueblo; por lo tanto, creo que Él
me lo dará. Yo todavĂa no sĂ© cĂłmo; pero yo estoy esperando en Él
para el próximo domingo, porque esa será la parte tremenda para el
próximo domingo: saber y colocar estas “Setenta Semanas”.
37. Cada una tiene un lugar diferente. Cuando usted lo hace,
usted va revisándolas; ellas no salen correctas – ellas no
cuadran bien. No puede. Por lo tanto, yo – yo no podrĂa tenerlo
correcto, pero yo voy a confiar en el Señor para eso.
38. Y recuerdo de Salomón una vez orando y pidiendo al Señor
Dios que le diera a Ă©l sabidurĂa, no para Ă©l mismo – no
larguras de dĂas,