APOCALIPSIS CAPITULO UNO 9
58 Ahora, en respeto, antes de que abr amos el Libro, me gustaría que los que podamos, nos pongam os de pie por un momento para orar . Ahora con sinceridad de corazón, eleve una palabra de oración para .. . a Dios.
59 Señor Dios, el Creador de los cielos y de la tierra, el Autor de la Vida Eterna, y el Dador de todo buen don y perfecto. Te pedimos Señor, primero que nos perdones de toda nuestra indiferencia y nuestros pecados y nuestras faltas contra Ti, y del uno contra el otro y nuestros com_pañeros.
60 Que este tiempo breve que nos hemos juntado no sólo sea para la edificación de nuestras almas, sino que sea para avivarnos de tal m anera y nos inspire hasta que vayamos a decirles a otros. Que sea un tiempo de rededicación, uniéndonos con todo el cuerpo de Cristo y preparándonos para el Rapto.
61 Dios Padre, no por m is propios sentidos, sabiendo que Tu siervo y todos los demás siervos son insuficientes para esta gran obra. Dándonos cuenta cómo grandes hombres del pasado, han tenido en su corazón el tratar de revelar Esto, o comentar sobre esta gran Revelación; entonces nosotros nos damos cuenta que somos aun más insuficientes que ellos. Pero Tú eres nuestra suficiencia.
62 Y yo ruego, Padre Celestial, que Tú hagas algo especial durante este tiempo, que el Espíritu Santo tenga preeminencia en cada corazón; circuncida los labios que hablan y los oídos que oyen. Y cuando todo esto se termine, y nosotros lo dediquem os a Ti, que caminemos por el umbral de esta casa, diciendo: "Fue bueno estar allí, el Espíritu Santo nos habló m ientras estábamos sentados allí . Y ahora nos hemos determinado en hacer todo lo que podamos mientras las Luces del atardecer están brillando". Concédelo, Señor.
63 Que durante esta reunión, cause a hombres y mujeres
afianzarse nuevamente. Que Tú levantes a los que hablan en lenguas, los que interpretan las lenguas. Que Tú levantes dones de profecía. Levanta predicadores, pastores, evangelistas, etc., para que la Iglesia pueda ser edificada. Levanta misioneros que vayan allá al campo y lleven este glorioso Evangelio. Que dondequiera que vaya la Palabra, pueda caer en buena tierra, produciendo al ciento por uno; porque creemos que estamos en el fin de la edad, la consumación está cerca.
64 Concede estas cosas, Padre. Y sobre todas las cosas, Señor, en este tiempo, ayúdame a mí, el necesitado. Porque lo pido mientras yo mism o me encomiendo a Ti para estos servicios. En el Nombre de J esucristo. Amén.
65 [Una hermana habla en otra lengua. Un her mano da la interpretación.- Editor]